Como se sirve Ud. Ordenar en el inciso 10 del oficio arriba indicado, me es honroso hacer la presente reseña de mis trabajos Profesionales, muy extractada, desde los días ya lejanos de mi juventud a esta fecha, en los que presté mis servicios al Ejercito constitucionalista del que fue Primer Jefe el ínclito caudillo Don Venustiano Carranza, en cuya revolución actué como Mayor Médico perteneciente al Cuerpo de Ejército de Oriente que comandaba el General de División Don Pablo González.
Y me cabe la satisfacción de haber atendido heridos y enfermos en varias acciones militares, algunas muy importantes como en el inmemorable combate de Ébano, S.L.P., el año de 1,915 en el que actué yo solo sin ayuda de ningún otro médico durante los primeros 35 días, (pues dicho combate duró 71 días) y fue el más grande y reñido de toda la revolución y casi el que más contribuyó al triunfo de nuestras armas, porque consolidó la posesión de la amplia e importante zona petrolera de Veracruz y Tampico, pues quedó el enemigo sin combustible, reducido a la impotencia, sin poder mover sus trenes y sus equipos militares y a causa de esta dificultad fue atrapado y despedazado en Celaya y en León, Gto. Llegué a Ébano a auxiliar las labores del Dr. Salvador Aguirre Benavides, Médico de las fuerzas que allí operaban, pero este infortunado colega, en el primer día del combate de Ébano fue tocado por una espoleta de cañón que le produjo la muerte, por cuya circunstancia me quedé al frente de la Brigada Sanitaria que era a su cargo, sin haber sido reemplazado por nadie hasta los 35 días en que fui retirado para prestar mis servicios en la columna que venía a atacar la Plaza de México.- Por tanto me trasladé a Veracruz donde recibí órdenes directas del Primer Jefe, habiendo asistido heridos en varias acciones en los estados de Veracruz, Tlaxcala y Puebla, así como en los combates de Cerro Prieto que decidieron la rendición de la Plaza de México. Al triunfo del Ejercito Constitucionalista sucedió que se habían agotado muchos de los medicamentos esenciales para atender los enfermos y los heridos; y este fenómeno se produjo no tanto por nuestra guerra intestina, sino por la Guerra Europea de 1,914 a 1,918, que hizo imposible la traída de toda mercancía a nuestros Puertos. Fui entonces comisionado para estudiar la elaboración y elaborar urgentemente los medicamentos que más apremiaban al Ejército. Establecí para ello exclusivamente un laboratorio con el cual no se hizo sentir la falta en el mercado de ampolletas de quinina y demás sustancias, pues había batallones casi enteros, enfermos que operaban en las zonas palúdicas. También se preparaba para los heridos gasa, paquetes sanitarios, algodón absorbente, vendas, creolina, etc. Este laboratorio surtió por completo a todo el Ejército hasta que, al término de la Guerra Europea pudo entrar toda clase de medicamentos y demás recursos, cesando entonces la razón de su transitoria existencia. No había tarifas proteccionistas y el fabricante mexicano no resistía la brutal competencia extranjera. El laboratorio cerró sus puertas porque cesaba su objeto accidental que era surtir al Ejército cuando el mercado no podía hacerlo. Habiéndome separado entonces con licencia ilimitada, me dediqué desde aquella lejana época exclusivamente al ejercicio de mi Profesión de médico particular y he ejercido el mayor tiempo en el Distrito Federal, sin dejar de haber viajado mucho por varios Estados de la República, en distintas giras médicas, para ampliar mis conocimientos en enfermedades tropicales especialmente, habiendo recorrido en busca de horizontes más amplios, vastas zonas del país, algunas carentes de médicos y por consiguiente privadas de los recursos y de los beneficios de la ciencia médica. Estos son a grandes rasgos, Sr. Director, mis servicios Profesionales; y como se desprende de esta reseña soy veterano de la revolución; y no obstante mis meritos indiscutibles no he pedido nunca a los Gobiernos emanados de dicha Revolución ningún privilegio ni ninguna canonjía, porque nunca he necesitado nada y siembre me he bastado, como médico independiente con mi sola profesión para subvenir a las necesidades mías y a las de los que de mí dependen. Esperando que encontrará Ud. Satisfactorios los datos que contiene este informe, suplico a Ud. Señor Director de la manera más atenta y respetuosa se sirva tener a bien ordenar se me expida la cédula de ley, ya que con el presente requisito queda completamente sustanciado mi expediente. Presenté ya a Ud. Mi acta de nacimiento; comprobé estudios preparatorios y profesionales y todos y cada uno de los requisitos establecidos por la ley vigente. Protesto a Ud., Sr. Director, mi atenta consideración y distinguido aprecio. Coyoacán, DF., a 30 de abril de 1,949.- DR CARLOS MORENO. |